Nubes, aire y un frío que pela ¡Y
en pleno Junio!
Entro como normalmente a la típica
cafetería a pedir un delicioso café, la versión grande, por supuesto. Enfundada
con pantalones largos, zapatillas y por supuesto una sudadera. Cosas de vivir
en el norte y tener un clima muy tocapelotas.
Con mí preciado tesoro llegado de Suramérica en mis manos me
acomodo en uno de los grandes sillones ya cuarteados por el tiempo y espero a
que mi acompañante haga su aparición.
Dejo el móvil sobre la mesa, me deleito con la capa de
espuma de mi cappuccino y echo un vistazo a mí alrededor.
Un señor mayor con un café normalillo leyendo el periódico muy
de cerca, con las gafas colgándole del puente de la nariz.
Vuelta al café y un sorbo.
Una pareja de hombres trajeados acompañados de una Tablet y
un Mac portátil. Seguramente sudorosos por la subida de la prima de riesgo
mientras beben sendos vasos transparentes con esa sustancia verdosa llamada te.
Soplo y doy otro trago.
Una mujer de unos treinta con dos niños y sus cuatro amigas
de siempre bebiendo zumos, cafés y comiendo bollería. El niño mayor recibe
trocitos de un croissant mientras que baila en la silla.
Miro la hora en el móvil y reparo en el grupo más numeroso,
más escandaloso y más repelente del local.
Son unos ocho, han ocupado dos mesas enteras y pasan del
silencio más absoluto a ser un gallinero en nada, todos tienen Blackberries,
todos con vans, converses y ropa que seguramente cueste todo lo que llevo yo
puesto.
Por supuesto una de ellas, con una blackberry con la funda
de UK, vans, una camiseta muy larga y no más de 15 años saca una eos y el resto
aplaude y grita sabiendo lo que viene a continuación.
Puede sonar a envidia (Que no digo que no), pero me pregunto
qué clase de educación recibe actualmente la sociedad juvenil española.
Yo tuve que tener una beca para poder comprarme yo misma mi portátil,
22 años y casi tres meses de no gastar un duro de saldo para tener el móvil y
por supuesto hasta que no tenga trabajo no oleré lo que es una cámara con más
de 4 megapixeles.
La gente, actualmente no comprende el valor que tienen las
cosas, ni lo que puede llegar a costar conseguirlas. Se guían por las modas.
Ahora quiero una BB, ahora un iPod, oh, quiero una cámara...
Suspiro, pongo los ojos en blanco y pienso una de las frases
que más aparece en mi cabeza últimamente.
“El mundo apesta”
Ta zaila da ezagutzen
Guztia eman ondoren
Halabeharrez bizi den beste inor
Guztia eman ondoren
Halabeharrez bizi den beste inor
Berri Txarrak - Gelaneuria

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